PERSONAJES DE LA ANTIGUA GRECIA (1)





















HOMERO

Homero es el literato más famoso de la época arcaica, de la llamada Edad Oscura. Considerado el autor de dos de las obras más importantes de la Literatura Universal: la Iliada y la Odisea.

Los poemas épicos homéricos son La Ilíada y La Odisea, las dos grandes epopeyas de la antigüedad griega, poemas en que aparece una sociedad de reyes y de nobles, grandes terratenientes y poseedores de numerosos rebaños, quienes llevaban una vida de esplendor y de luchas, enfrentamientos y batallas.

Alrededor de su vida existe un halo legendario, especulándose incluso que no existió.

Sobre Homero se han vertido ríos de tinta, siendo considerado como mero recopilador de los versos que componen sus obras o el autor de los poemas.

Es difícil tomar partido por alguna de las dos opciones aunque parece que la segunda va tomando más consistencia entre los estudiosos.

Poco se sabe de su vida, incluso si era un poeta o varios, pero los griegos en mayoría lo consideraban un solo poeta, y aunque no se sabía dónde había vivido, la isla de Quíos se atribuye el haber sido su cuna.

Alrededor de su vida existe un halo legendario, especulándose incluso que no existió.





TALES DE MILETO

Nació en la ciudad de Mileto, aproximadamente en el 624 a.C., y murió en el 546 a.C.

Tradicionalmente se ha considerado a Tales uno de los siete sabios de Grecia, siendo, junto con Solón, de los más citados en las diversas listas en que se los agrupaba.

Las referencias acerca de su vida son confusas y contradictorias. Respecto a su propio origen, por ejemplo, unos le consideran de origen fenicio, habiendo sido posteriormente hecho ciudadano de Mileto, y otros le hacen natural de Mileto y de sangre noble.

También afirman unos que estuvo casado y que tuvo un hijo, mientras otros afirman que fue soltero y adoptó un hijo de su hermano.

La misma incertidumbre rodea los demás aspectos de su vida. Se dice que viajó por Egipto, donde aprendió geometría, y donde midió la altura de las pirámides a partir de su sombra; en todo caso se le ha tenido siempre por astrónomo y geómetra práctico, atribuyéndosele algunos descubrimientos matemáticos como el teorema que lleva su nombre.

Quizá la referencia más exacta de su vida sea la predicción del eclipse que tuvo lugar el año 585 antes de Cristo, lo que le valió gran renombre y fama.

Respecto a su obra, unos afirman que no escribió nada y otros le consideran autor de varias obras, entre ellas una "Astrología náutica".

Respecto a su cosmología afirmaba, según las referencias que nos han transmitido los antiguos, que la tierra estaba sobre el agua, flotando como un disco.

Tales es considerado el primer filósofo por cuanto, frente a las explicaciones de la realidad de carácter mítico y religioso, nos ofrece por primera vez una explicación basada en la razón, es decir, en la que no se apela a entidades sobrenaturales para explicar lo real ni se admite lo contradictorio, rechazándose, además, la heterogeneidad entre la causa y el efecto: si la realidad es física, su causa ha de ser también física (el agua, por ejemplo).





PITÁGORAS

Pitágoras nace en la isla de Samos, una isla que esta en el hermoso Mar Egeo, muy cerca de la costa de Turquía, fue en el año 580 a. C.. La historia comienza cuando oye hablar de una gran ciudad en la actual Italia; esta ciudad era fruto de una serie de colonias que los griegos hicieron florecer entre los siglos VIII y VI antes de Jesucristo. Los Griegos llegaron por mar y desembarcaron en el actual puerto de Brindisi y en Tarento, fundando varias ciudades entre ellas Síbaris y Crotona, que muy rápido pasaron a ser las más pobladas. De Síbari se dice que llegó a tener mas de trescientos mil habitantes, llegó a ser tan célebre gracias a los lujos que había en ella, que hoy en día por su nombre se ha inventado un adjetivo "sibarita" que es un sinónimo de refinado.

En esta ciudad solo trabajaban los esclavos, los cuales tenían prohibido realizar actividades ruidosas a la hora de la siesta, pudiendo así con sus ruidos molestar a los habitantes de tan gran ciudad, quienes se ocupaban tan solo de la moda, la cocina y los deportes. Alcístenes envío a confeccionarse ropa la cual luego Diógenes de Siracusa la vende por quinientos millones de liras y Esmíndrides se hacia acompañar por una "tropilla" de mil servidores. Los cocineros de esta ciudad poseían la particularidad de que podían patentar sus platos por un período de un año, lo que ayudaba para que los creadores solo trabajaran un par de años de su vida y luego vivían de los derechos de autor de sus platos. Además de todo esto, no existía el servicio militar.

Lamentablemente hacia finales del siglo VI a.C. esta feliz ciudad quiso obtener el poderío político además de tener el placer y la comodidad con la que ya contaba, y este fue su grave error, pues las dos cualidades que poseía se llevaban mal con la política en aquella época, por lo cual entra en un importante litigio con su hermana Crotona que era menos rica pero mucho mas seria. Al enfrentarse los ejércitos de ambas ciudades, se comenta que los de Crotona contaban solamente con flautas que al hacerlas sonar los caballos del ejército de Síbaris, acostumbrados mas a los espectáculos que a la guerra, comenzaron a danzar como si se tratara de un espectáculo circense. Síbaris fue arrasada de modo tal que un siglo después de este hecho, el famosos historiador Heródoto no encontró rastros de ella. Y Crotona una vez ganada la batalla terminó por copiar la forma de vida de Síbaris y murió por su misma enfermedad, el sibaritismo.

Pitágoras oye esto, como si de una gran metrópoli se tratara, una capital donde los estudios florecían con una particular lozanía. El ya había estado de visita por casi todo el mundo antiguo, se comenta que había llegado hasta visitar la India. Cuando vuelve de su viaje al llegar a su Isla se encuentra con que estaba en el gobierno un dictador, Polcrates, y como el mismo Pitágoras era demasiado dictador, se dio cuenta que no había lugar para los dos, además él detestaba a Polcrates; por lo cual decide trasladarse a vivir a Crotona, donde funda la más totalitaria de todas las academias.

En ella podían ingresar personas de ambos sexos, pero no sin antes comprometerse a castidad y a realizar una dieta que excluía el vino, los huevos y las habas. El porqué de las habas hasta el día de hoy no se conoce, muchos piensan que es porque él las detestaría. Todos allí se debían vestir de la manera mas sencilla y decente posible, se prohibía reír y al final de cada curso los alumnos debían realizar en público "la autocrítica", o sea confesar sus propias desviaciones.

Los alumnos estaban divididos en dos grandes grupos, los externos, quienes volvían a sus casas luego de las clases, y lo internos quienes vivían allí en una especie de monasterio. El "maestro" dejaba al primer grupo a cargo de sus ayudantes, mientras que él mismo y solo, se ocupaba de la enseñanza de los internos, "los esotéricos" que constituían el restringido grupo de verdaderos iniciados. Pero también los alumnos externos veían a Pitágoras en persona solamente después de cuatro años de curso, durante los cuales ellos recibían las lecciones escritas de él, estas mismas estaban autentificadas con la formula "autos efa" que significa "lo que ha dicho él", para dar a entender que no existía discusión alguna posible. Luego de esta parte preparatoria de los alumnos, el maestro Pitágoras se dignaba a aparecer en persona ante ellos e impartirle, ya, directamente los frutos de su sabiduría.

Iniciaba a sus alumnos con las matemáticas, pero no al nivel que lo hacían en esa época los "groseros y utilitarios" egipcios, que la habían inventado solo con objetivos prácticos; sino que Pitágoras se les hacía ver como una teoría abstracta para llevar a las mentes hacia la deducción lógica, hacia la exactitud de las relaciones y a su comprobación. Una vez que los alumnos habían aprobado este nivel, los llevaba a enseñarles geometría, que gracias a Pitágoras se articula definitivamente en sus elementos básicos: axioma, teorema y demostración.

Sin conocer a Tales de Mileto, él mismo descubrió varios teoremas, como el que dice "la suma de los ángulos de un triángulo es igual a dos ángulos rectos y otro que dice el cuadrado de la hipotenusa de un triángulo rectángulo es igual a la suma de los cuadrados de los catetos". Quizás el maestro hubiera anticipado muchísimos teoremas mas, pero es que él consideraba estas cosas demasiado humildes para su genio. Apolodoro hace un comentario en sus libros acerca de Pitágoras la cual no es demasiado creíble, pues decía que "Pitágoras sacrificó cien reses en agradecimiento a los dioses por haberlo iluminado para descubrir su teorema". No es creíble, puesto que Pitágoras se jactó toda su vida de no haberle tocado nunca el pelo a un animal, además obligaba a sus alumnos a que siguieran este consejo. El único ejercicio que le procuraba felicidad al maestro no era la formulación de sus teoremas o el descubrimiento de uno nuevo, sino la especulación de esto en la teoría abstracta.

En el tercer estadio, los alumnos veían Aritmética, pero no como un instrumento de la contabilidad, sino como el "estudio de las proporciones", y gracias a esto es como él descubre las relaciones numéricas que regulan la música. Cuenta la historia que un día pasó por una herrería y se quedó estupefacto al darse cuenta de la rítmica regularidad con la que el herrero hacía repicar el martillo sobre el yunque; tal fue su admiración de este echo, que llegado a su casa se puso a experimentar, haciendo vibrar varias agujas del mismo espesor y misma tensión, pero de distinta longitud. De esta manera pudo concluir que las notas dependían del numero de vibraciones, esto mismo Pitágoras lo calculó y concluyó que la música no era más que una relación matemática de las vibraciones medidas según intervalos. Aún más se atrevió a definir al silencio como música, que el oído humano no percibe por la simple razón de ser continua, o sea carente de intervalos. "Es la música de las esferas, que los planetas, como los demás cuerpos cuando se mueven, producen en su girar alrededor de la Tierra, puesto que también la Tierra es una esfera". Dijo Pitágoras mas de dos mil años antes que Copérnico o Galilelo Galilei, además continuó diciendo: "gira sobre si misma de Oeste a Este y está dividida en cinco zonas: ártica, antártica, estival, invernal y ecuatorial; y, con los demás planetas forma el cosmos". Además de afirmar todo esto se conoce que sus seguidores llamados "pitagóricos" fueron los primeros en el mundo en afirmar que la tierra giraba en torno al sol.

No queda ninguna duda del genio y la mente del gran maestro Pitágoras, y que muchas veces desestimaba su sabiduría, el mundo de hoy sería muy distinto si se hubieran aplicado todos estos conocimientos, no obstante todo esto hizo que fuera uno de los más grandes fundadores de la ciencia y el que más ha contribuido a su desarrollo. Timón de Atenas que estaba en condiciones de alcanzar la grandeza e inteligencia del maestro, lo describió como "un sabiazo del lenguaje solemne que logró adquirir importancia a copia de dársela". Sin duda en las palabras de Timón hay muchísima verdad, pues aquel "liberal" que había huido de su Samos natal por una dictadura, instaló una él mismo después, en Crotona la cual seguramente hubiera llenado de envidia a Hitler o a Stalin. Pitágoras no se limitaba a vivir castamente, con una dieta rigurosa, con una actitud contenida y sosegada, sino que esto era un instrumento de publicidad también.

Encerrado en su orgullo, y convenciéndose cada vez más de estar constituyendo una clase selecta y predestinada por los dioses a poner orden en el pueblo de los hombres comunes, los pitagóricos deciden a todo esto adueñarse del Estado y fundar en Crotona, sobre la base de las verdades filosóficas que habían sido elaboradas por "el maestro" , la república ideal. Una república en la cual se prohibiría el vino, la carne, los huevos, las habas, el amor y la risa, obligándolos en compensación, a la autocrítica.

No se sabe como sucedió, pero se sabe que en determinado momento los habitantes de Crotona se dieron cuenta de que todas las magistraturas estaban ocupadas por pitagóricos, que eran personas austeras, muy serias, aburridas, competentes y sosegadas y estaban a punto de convertir a Crotona en lo que Pitágoras había convertido su academia, una especie de cárcel. Entonces cuenta la historia de que los habitantes de Crotona movidos por esto, rodearon la academia; Pitágoras intuyendo las intenciones huyó de esta en ropa interior, de noche, pero el destino le jugó una muy mala pasada, puesto que guió a sus pasos hacia un campo de habas, que con el odio que él les tenía, se negó a agacharse en él para esconderse, con lo que fue alcanzado y muerto.

Ya contaba con hermosos ochenta años cuando la muerte le llegó, pero lo que nadie sabía era que sus conocimientos y creencias ya estaban puestas a salvo en las manos de su hija Damona, quien era la más fiel de sus seguidores, para que ella misma las divulgase por todo el mundo.







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