PITÁGORAS
Pitágoras
nace en la isla de Samos, una isla que esta en el hermoso Mar
Egeo, muy cerca de la costa de Turquía, fue en el año 580 a.
C.. La historia comienza cuando oye hablar de una gran ciudad
en la actual Italia; esta ciudad era fruto de una serie de colonias
que los griegos hicieron florecer entre los siglos VIII y VI
antes de Jesucristo. Los Griegos llegaron por mar y desembarcaron
en el actual puerto de Brindisi y en Tarento, fundando varias
ciudades entre ellas Síbaris y Crotona, que muy rápido pasaron
a ser las más pobladas. De Síbari se dice que llegó a tener
mas de trescientos mil habitantes, llegó a ser tan célebre gracias
a los lujos que había en ella, que hoy en día por su nombre
se ha inventado un adjetivo "sibarita" que es un sinónimo de
refinado.
En esta ciudad solo trabajaban
los esclavos, los cuales tenían prohibido realizar actividades
ruidosas a la hora de la siesta, pudiendo así con sus ruidos
molestar a los habitantes de tan gran ciudad, quienes se ocupaban
tan solo de la moda, la cocina y los deportes. Alcístenes envío
a confeccionarse ropa la cual luego Diógenes de Siracusa la
vende por quinientos millones de liras y Esmíndrides se hacia
acompañar por una "tropilla" de mil servidores. Los cocineros
de esta ciudad poseían la particularidad de que podían patentar
sus platos por un período de un año, lo que ayudaba para que
los creadores solo trabajaran un par de años de su vida y luego
vivían de los derechos de autor de sus platos. Además de todo
esto, no existía el servicio militar.
Lamentablemente hacia finales
del siglo VI a.C. esta feliz ciudad quiso obtener el poderío
político además de tener el placer y la comodidad con la que
ya contaba, y este fue su grave error, pues las dos cualidades
que poseía se llevaban mal con la política en aquella época,
por lo cual entra en un importante litigio con su hermana Crotona
que era menos rica pero mucho mas seria. Al enfrentarse los
ejércitos de ambas ciudades, se comenta que los de Crotona contaban
solamente con flautas que al hacerlas sonar los caballos del
ejército de Síbaris, acostumbrados mas a los espectáculos que
a la guerra, comenzaron a danzar como si se tratara de un espectáculo
circense. Síbaris fue arrasada de modo tal que un siglo después
de este hecho, el famosos historiador Heródoto no encontró rastros
de ella. Y Crotona una vez ganada la batalla terminó por copiar
la forma de vida de Síbaris y murió por su misma enfermedad,
el sibaritismo.
Pitágoras
oye esto, como si de una gran metrópoli se tratara, una capital
donde los estudios florecían con una particular lozanía. El
ya había estado de visita por casi todo el mundo antiguo, se
comenta que había llegado hasta visitar la India. Cuando vuelve
de su viaje al llegar a su Isla se encuentra con que estaba
en el gobierno un dictador, Polcrates, y como el mismo Pitágoras
era demasiado dictador, se dio cuenta que no había lugar para
los dos, además él detestaba a Polcrates; por lo cual decide
trasladarse a vivir a Crotona, donde funda la más totalitaria
de todas las academias.
En ella podían ingresar personas
de ambos sexos, pero no sin antes comprometerse a castidad y
a realizar una dieta que excluía el vino, los huevos y las habas.
El porqué de las habas hasta el día de hoy no se conoce, muchos
piensan que es porque él las detestaría. Todos allí se debían
vestir de la manera mas sencilla y decente posible, se prohibía
reír y al final de cada curso los alumnos debían realizar en
público "la autocrítica", o sea confesar sus propias desviaciones.
Los alumnos estaban divididos
en dos grandes grupos, los externos, quienes volvían a sus casas
luego de las clases, y lo internos quienes vivían allí en una
especie de monasterio. El "maestro" dejaba al primer grupo a
cargo de sus ayudantes, mientras que él mismo y solo, se ocupaba
de la enseñanza de los internos, "los esotéricos" que constituían
el restringido grupo de verdaderos iniciados. Pero también los
alumnos externos veían a Pitágoras en persona solamente después
de cuatro años de curso, durante los cuales ellos recibían las
lecciones escritas de él, estas mismas estaban autentificadas
con la formula "autos efa" que significa "lo que ha dicho él",
para dar a entender que no existía discusión alguna posible.
Luego de esta parte preparatoria de los alumnos, el maestro
Pitágoras se dignaba a aparecer en persona ante ellos e impartirle,
ya, directamente los frutos de su sabiduría.
Iniciaba
a sus alumnos con las matemáticas, pero no al nivel que lo hacían
en esa época los "groseros y utilitarios" egipcios, que la habían
inventado solo con objetivos prácticos; sino que Pitágoras se
les hacía ver como una teoría abstracta para llevar a las mentes
hacia la deducción lógica, hacia la exactitud de las relaciones
y a su comprobación. Una vez que los alumnos habían aprobado
este nivel, los llevaba a enseñarles geometría, que gracias
a Pitágoras se articula definitivamente en sus elementos básicos:
axioma, teorema y demostración.
Sin
conocer a Tales de Mileto, él mismo descubrió varios teoremas,
como el que dice "la suma de los ángulos de un triángulo es
igual a dos ángulos rectos y otro que dice el cuadrado de la
hipotenusa de un triángulo rectángulo es igual a la suma de
los cuadrados de los catetos". Quizás el maestro hubiera anticipado
muchísimos teoremas mas, pero es que él consideraba estas cosas
demasiado humildes para su genio. Apolodoro hace un comentario
en sus libros acerca de Pitágoras la cual no es demasiado
creíble,
pues decía que "Pitágoras sacrificó cien reses en agradecimiento
a los dioses por haberlo iluminado para descubrir su teorema".
No es creíble, puesto que Pitágoras se jactó toda su vida de
no haberle tocado nunca el pelo a un animal, además obligaba
a sus alumnos a que siguieran este consejo. El único ejercicio
que le procuraba felicidad al maestro no era la formulación
de sus teoremas o el descubrimiento de uno nuevo, sino la especulación
de esto en la teoría abstracta.
En el tercer estadio, los alumnos
veían Aritmética, pero no como un instrumento de la contabilidad,
sino como el "estudio de las proporciones", y gracias a esto
es como él descubre las relaciones numéricas que regulan la
música. Cuenta la historia que un día pasó por una herrería
y se quedó estupefacto al darse cuenta de la rítmica regularidad
con la que el herrero hacía repicar el martillo sobre el yunque;
tal fue su admiración de este echo, que llegado a su casa se
puso a experimentar, haciendo vibrar varias agujas del mismo
espesor y misma tensión, pero de distinta longitud. De esta
manera pudo concluir que las notas dependían del numero de vibraciones,
esto mismo Pitágoras lo calculó y concluyó que la música no
era más que una relación matemática de las vibraciones medidas
según intervalos. Aún más se atrevió a definir al silencio como
música, que el oído humano no percibe por la simple razón de
ser continua, o sea carente de intervalos. "Es la música de las
esferas, que los planetas, como los demás cuerpos cuando se
mueven, producen en su girar alrededor de la Tierra, puesto
que también la Tierra es una esfera". Dijo Pitágoras mas de
dos mil años antes que Copérnico o Galilelo Galilei, además
continuó diciendo: "gira sobre si misma de Oeste a Este y está
dividida en cinco zonas: ártica, antártica, estival, invernal
y ecuatorial; y, con los demás planetas forma el cosmos". Además
de afirmar todo esto se conoce que sus seguidores llamados "pitagóricos"
fueron los primeros en el mundo en afirmar que la tierra giraba
en torno al sol.
No
queda ninguna duda del genio y la mente del gran maestro Pitágoras,
y que muchas veces desestimaba su sabiduría, el mundo de hoy
sería muy distinto si se hubieran aplicado todos estos conocimientos,
no obstante todo esto hizo que fuera uno de los más grandes
fundadores de la ciencia y el que más ha contribuido a su desarrollo.
Timón de Atenas que estaba en condiciones de alcanzar la grandeza
e inteligencia del maestro, lo describió como "un sabiazo del
lenguaje solemne que logró adquirir importancia a copia de dársela".
Sin duda en las palabras de Timón hay muchísima verdad, pues
aquel "liberal" que había huido de su Samos natal por una dictadura,
instaló una él mismo después, en Crotona la cual seguramente
hubiera llenado de envidia a Hitler o a Stalin. Pitágoras no
se limitaba a vivir castamente, con una dieta rigurosa, con
una actitud contenida y sosegada, sino que esto era un instrumento
de publicidad también.
Encerrado en su orgullo, y
convenciéndose
cada vez más de estar constituyendo una clase selecta y predestinada
por los dioses a poner orden en el pueblo de los hombres comunes,
los pitagóricos deciden a todo esto adueñarse del Estado y fundar
en Crotona, sobre la base de las verdades filosóficas que
habían
sido elaboradas por "el maestro" , la república ideal. Una república
en la cual se prohibiría el vino, la carne, los huevos, las
habas, el amor y la risa, obligándolos en compensación, a la
autocrítica.
No
se sabe como sucedió, pero se sabe que en determinado momento
los habitantes de Crotona se dieron cuenta de que todas las
magistraturas estaban ocupadas por pitagóricos, que eran personas
austeras, muy serias, aburridas, competentes y sosegadas y estaban
a punto de convertir a Crotona en lo que Pitágoras había convertido
su academia, una especie de cárcel. Entonces cuenta la historia
de que los habitantes de Crotona movidos por esto, rodearon
la academia; Pitágoras intuyendo las intenciones huyó de esta
en ropa interior, de noche, pero el destino le jugó una muy
mala pasada, puesto que guió a sus pasos hacia un campo de habas,
que con el odio que él les tenía, se negó a agacharse en él
para esconderse, con lo que fue alcanzado y muerto.
Ya
contaba con hermosos ochenta años cuando la muerte le llegó,
pero lo que nadie sabía era que sus conocimientos y creencias
ya estaban puestas a salvo en las manos de su hija Damona, quien
era la más fiel de sus seguidores, para que ella misma las
divulgase por todo el mundo.