En otros tiempos el ser humano

había practicado la eliminación

de sus semejantes animado por supuestas

motivaciones ideales y de principios,

pero nunca, en cambio, se había intentado

hacer desaparecer de la superficie

de la Tierra una categoría racial completa.






El Holocausto fue la aniquilación

sistemática y burocrática de seis

millones de judíos como un acto

de estado central.






En 1933, aproximadamente nueve

millones de judíos vivían en los

21 países de Europa que serían

ocupados por Alemania durante la guerra.


Para 1945 dos de cada tres judíos europeos

habían sido asesinados.






Aunque los judíos eran las víctimas

principales, no fueron las únicas.

Cuando la tiranía nazi comenzó

a extenderse, millones de personas

inocentes fueron perseguidas y asesinadas.






Más de tres millones de prisioneros

de guerra soviéticos fueron también

asesinados debido a su nacionalidad.

Los polacos fueron enviados a realizar

trabajos forzados, y como resultado,

casi dos millones perecieron.






Los campos de concentración están

estrechamente relacionados con el holocausto

y permanecen como el símbolo del régimen nazi.

Los primeros campos de concentración

fueron creados poco después de que llegaran

al poder en enero de 1933.








Estos continuaron hasta el 8 de mayo de 1945.

En esa fecha, Alemania quedó colapsada,

las S.S. dispersadas y destruidas,

y los campos de exterminación, concentración

y trabajos forzados dejaron de existir.







La gran magnitud de esta era trágica

ha de mantenerse en el recuerdo

y evitar por todos

los medios que se repita.







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