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En la imagen superior podemos ver a los principales
dioses. De izquierda a derecha son:
- Juno, esposa de Júpiter.
- Júpiter
- Baco,hijo de Júpiter, dios del vino.
- Diana, diosa de la caza.
- Minerva, diosa de la sabiduría.
- Apolo , dios de la música, la poesía y la medicina.
- Neptuno, hermano de Júpiter, dios de los mares y de los ríos.
- Mercurio, hijo de Júpiter, era el mensajero de los dioses.
- Marte, dios de la guerra.
- Ceres, hermana de Júpiter, diosa de las frutas las hierbas y los cereales.
- Venus, diosa del amor y de la belleza.
- Vulcano, hijo de Júpiter, dios de los herreros,
los orfebres, los joyeros, los albañiles y los carpinteros.
Los romanos de los primeros tiempos sentían un profundo respeto por sus dioses
nacionales, símbolos de las fuerzas de la naturaleza que más influían en su vida.
Estas divinidades tutelares del hogar y de los campos eran principalmente
Ianus, Saturnus, Consus, Flora, Pomona, Faunus, Silvanus, Pales y Terminus.
Las conquistas militares y los contactos culturales y económicos
con otros pueblos, en especial con los griegos, hicieron surgir,
con ímpetu creciente, los cultos de los grandes dioses de la mitología griega:
Júpiter, Juno, Minerva; Venus; Marte; Mercurio; Vulcano, Vesta, Neptuno,
Pluto; Apolo, Diana; Ceres, Baco, etc...
Los romanos de los primeros tiempos adoraban como divinidades a las fuerzas
que influían en su vida, es decir, las que regían el nacimiento, la muerte,
la prosperidad o la ruina de sus hogares, de sus campos y rebaños o de la comunidad
política de que formaban parte.
Al principio temían individualizar estas fuerzas invisibles;
no poseían, por tanto, imágenes de sus dioses y los representaban por medio
de símbolos; una lanza, por ejemplo, representaba a Marte.
Del contacto con otras civilizaciones (etruscos, griegos, etc.)
surgieron las representaciones humanas de los dioses.
Erigieron templos, añadieron nuevas divinidades y trasformaron
o fundieron con éstas las antiguas.
Por ello, en época histórica, los dioses romanos coinciden,
en sus rasgos, esencialmente, con los dioses de la Mitología griega.
No obstante, persistieron bien diferenciadas, algunas divinidades tiálicas,
genios tutelares del hogar y de los campos.
Jano
Es el dios de la puerta de la casa (ianua), con doble cara
(como las puertas), dios bifronte; su templo sólo se cerraba en tiempos de paz.
Saturno
El dios de las simientes y de la tierra fértil;
la leyenda contaba que, expulsado del cielo por su hijo Júpiter,
había sido rey en el Lacio, dando origen a la Edad de Oro, revivida cada
año durante las fiestas Saturnales.
Consus
El protector de las cosechas y se
le honraba en las fiestas Consualia.
Flora y Pomona
Protegían,
respectivamente, las flores y los frutos.
Faunus, los montes y praderas;
Silvanus, las selvas;
Pales, los rebaños;
Terminus, las fronteras y linderos.
Genius Era el espíritu tutelar de un hombre o de una comunidad
(Genius loci).
Frente a estas divinidades locales se destacan los grandes dioses: